Él os bautizará en Espíritu Santo y fuego. Mateo 3:11 B

El fuego cuando se usa adecuadamente tiene muchos beneficios energéticos. El símbolo del fuego del Espíritu Santo tiene muchos beneficios poderosos para el creyente. De hecho, dice en las Escrituras que todos nuestros hechos serán probados por el fuego. Cuando un incendio forestal comienza naturalmente, tiene el propósito de eliminar todo el arbusto muerto e innecesario. Después de que ocurre el fuego, el bosque recupera su belleza y nueva vida prospera en este. Cuando Moisés tuvo el encuentro con la zarza ardiente que el fuego no consumió, fue una visión muy asombrosa que atrajo al profeta a escuchar la voz de Dios y recibir su misión divina.

De la misma manera, todo creyente en Cristo necesita un encuentro con el fuego de Dios con la persona del Espíritu Santo. Después de su resurrección, Jesús les dijo a sus discípulos que esperaran la venida del Espíritu Santo para dar a luz a su iglesia. Ciento veinte personas esperaron en oración en el aposento alto para que este evento se llevará a cabo. Cuando sucedió, ¡experimentaron el fuego sagrado! La iglesia del Dios vivo necesita una experiencia continua del fuego del Espíritu Santo. Su fuego consumirá todas las áreas secas de nuestras vidas. Nos capacitará para nuestra misión divina. Se eliminarán todos los desechos innecesarios acumulados en los últimos años. Santificará nuestra alma y espíritu.

El fuego consumidor de Dios se usa para purificarnos y para hacernos útiles para su reino. Los metales preciosos, el oro y la plata no brillarán a menos que sean refinados por el fuego. Ya que somos preciosos para nuestro Dios viviente, seremos refinados por el poder de la llama del Espíritu Santo dentro de nosotros. Al igual que esas personas en el aposento alto, cada creyente debe experimentar el bautismo del Espíritu Santo. Una vez que nosotros, como creyentes, experimentamos este evento, nuestro caminar cristiano estará lleno de propósitos poderosos. Experimentaremos el carácter y los dones del Espíritu Santo.

Pero sobre todo, el fuego consumidor del Espíritu nos permitirá ser testigos únicos de su gloria aquí en la tierra. El ministerio y los deseos de vivir para Dios se desarrollan por el fuego sagrado. Nuestras disciplinas espirituales se convierten en una alegría más que en una tarea. Nuestra lectura de la Biblia se realizará en una búsqueda y encuentros de grandes descubrimientos. Nuestro tiempo de devocional y oración serán muy especiales donde buscaremos y anhelaremos las cosas de Dios. El fuego del Espíritu hará la diferencia cuando enfrentemos desafíos. Nuestro fruto en la fe cristiana es evidente por el proceso de este fuego sagrado.

Por el Pastor Jorge Cardenas