Santidad

Seguid la paz con todos y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. ( Hebreos 12:14 RVR1995)

Todos tenemos dificultades para definir y describir el concepto de santidad. Nuestro pensamiento inmediato nos lleva al lado opuesto. No puedes evitar pensar en el pecado al considerar el significado de la santidad. En la mayoría de los casos, te hace pensar en qué tan alto se ha fijado la barrera. Creemos que la santidad está reservada para caracteres especiales de la Biblia como los apóstoles, quienes incluso en sus momentos más débiles, eran personas santas que seguían a Cristo hasta la muerte. Pero cuando se trata de describir nuestra propia santidad, por lo general nos cuesta trabajo con el concepto.

Algunas veces nuestros pensamientos internos nos dicen que siempre estaremos lejos de alcanzar la santidad porque vivimos en un mundo tan pecaminoso. Cada día somos desafiados por un mundo que está lleno de inmoralidad e injusticia. Las noticias diarias juegan un flujo constante de momentos trágicos y crímenes sin sentido. Vemos y escuchamos acerca de la difícil situación de millones de personas que enfrentan el hambre y la pobreza. Los medios de comunicación está llenos de imágenes sensuales y mensajes destinados a atraer a nuestros ojos y mente, al mismo tiempo que corrompen nuestras normas morales.

Además, los modelos de integridad son cada vez más difíciles de encontrar. Incluso aquellos que parecen espirituales, con frecuencia nos decepcionan cuando los detalles de su vida personal salen a la luz. Sabemos que nadie es perfecto, sin embargo, se debe esperar que los líderes espirituales conduzcan sus vidas con modestia y honestidad. La santidad es un concepto difícil incluso para nosotros que hemos convertido nuestras vidas a nuestro Señor Jesucristo. Todos los días debemos encontrarnos peleando la buena batalla, levantando nuestra propia cruz y enfrentando la realidad de un mundo pecaminoso con sus innumerables distracciones.

Sin embargo, cuanto más tiempo pasamos conectados a las escrituras, más fácil será la santidad para comprender y aplicar. La santidad es principalmente sobre el Dios que servimos y lo que él espera de nosotros. Se define como ser apartado en un recipiente para servirle. La clave es saber qué no podemos cumplir con las expectativas de santidad sin la ayuda e intervención del Espíritu Santo. Somos santos por los méritos de Jesucristo, que nos hizo santos por su sacrificio por nosotros en la cruz.

Para perseguir la santidad, las escrituras deben tener autoridad y ser aplicadas en nuestras vidas. A través de las Escrituras aprendemos lo que el Señor dice acerca de las luchas diarias que enfrentamos y cómo responder. De hecho, la santidad no es fácil. Tenemos un adversario, el mundo y nuestra propia carne listos para alejarnos de la obediencia a nuestro Santo Padre. Debemos depender del Ayudante, el Espíritu Santo, para sostenernos. Pídele a Dios que te ayude en tus momentos más débiles, resiste al diablo, al mundo y a los deseos de la carne.

By Pastor Jorge Cardenas